Una investigación de The New York Times reveló las condiciones de los contratos que las integrantes de NewJeans firmaron cuando tenían entre 14 y 17 años. Los documentos, obtenidos por el periódico estadounidense, incluyen restricciones sobre sus relaciones personales, disposiciones económicas y cláusulas que permitirían utilizar sus voces mediante inteligencia artificial incluso después del término de los acuerdos.
El reportaje, publicado este jueves 5 de noviembre, examinó los contratos exclusivos que las cinco integrantes firmaron en 2022 con ADOR, sello perteneciente a HYBE. Para su análisis, el medio consultó a cinco especialistas legales, quienes cuestionaron distintas disposiciones por el nivel de control que otorgaban a la compañía.
La investigación también fue recogida por el diario surcoreano Kyunghyang Shinmun, que informó que la elaboración de estos acuerdos estuvo a cargo del equipo jurídico de HYBE.
Contratos sin las garantías habituales para artistas menores de edad
Uno de los principales hallazgos es la ausencia de cláusulas de protección que sí aparecen en el modelo de contrato estándar para artistas de la cultura popular en Corea del Sur.
Estas disposiciones contemplan garantías relacionadas con la salud física y mental, la educación, el descanso y la protección frente a jornadas excesivas de trabajo.
Sin embargo, según el análisis publicado por The New York Times, los contratos de NewJeans no incorporaban expresamente esas garantías, pese a que todas las integrantes eran menores de edad cuando los firmaron.
El periódico también recogió testimonios según los cuales, durante su período de entrenamiento, era habitual que las jóvenes practicaran hasta las 02:00 de la madrugada, sin que necesariamente tuvieran asegurados sus períodos de descanso.
Cuatro de las cinco integrantes dejaron sus estudios escolares, de acuerdo con la investigación.
HYBE rechazó haber obligado a las artistas a abandonar sus estudios y aseguró que cumplió con la legislación surcoreana de protección infantil.
Restricciones sobre relaciones personales y declaraciones públicas
Los documentos también incluían disposiciones relacionadas con el comportamiento de las integrantes.
Entre los conceptos mencionados figuraban las actitudes consideradas poco sinceras, las relaciones sentimentales inapropiadas y el supuesto descuido de la imagen personal.
Los especialistas consultados por el periódico advirtieron que estas expresiones, al carecer de criterios precisos, podían ampliar considerablemente las situaciones que la empresa interpretara como incumplimientos contractuales.
Otro apartado restringía las declaraciones públicas que pudieran perjudicar la reputación de la compañía, incluso cuando su contenido fuera verdadero.
La investigación plantea así interrogantes sobre el margen de libertad que tenían las integrantes para expresar desacuerdos o cuestionar públicamente determinadas condiciones de trabajo.
Cirugías estéticas y posibles indemnizaciones
El reportaje también examinó disposiciones económicas relacionadas con los tratamientos estéticos.
Según los documentos, una parte importante de los gastos correspondientes a cirugías y cuidados de la piel realizados durante el período de entrenamiento podía ser posteriormente cobrada a las integrantes.
The New York Times recogió además testimonios que apuntaban a que algunas jóvenes recibieron recomendaciones para someterse a determinados procedimientos antes de su debut.
HYBE negó haber exigido cirugías estéticas o recomendado tratamientos contra la voluntad de las integrantes.
Otro punto cuestionado fue el mecanismo utilizado para calcular eventuales penalizaciones por incumplimiento contractual.
Mientras el modelo estándar considera los ingresos mensuales promedio, el acuerdo de NewJeans contemplaba una fórmula basada en los meses en que efectivamente se generaron ingresos.
Según el análisis jurídico citado por el periódico, este mecanismo podía aumentar las sumas exigidas en caso de conflicto.
HYBE respondió que, dado que las integrantes generaban ingresos todos los meses, la diferencia en el cálculo no tendría efectos prácticos.
El uso de las voces de NewJeans mediante inteligencia artificial
Uno de los aspectos más llamativos de la investigación está relacionado con los derechos sobre la identidad de las artistas.
De acuerdo con el reportaje, los contratos permitían que ADOR continuara utilizando o autorizando a terceros el uso de los nombres, imágenes y voces de las integrantes incluso después de la finalización de los acuerdos, prevista originalmente para 2029.
Las disposiciones contemplaban aplicaciones de inteligencia artificial, entre ellas la clonación de voces y la creación de chatbots.
Esto no significa que ADOR haya utilizado efectivamente estas tecnologías para reproducir las voces de NewJeans sin su participación. Lo que revela la investigación es la existencia de cláusulas contractuales que permitirían ese tipo de usos.
Los especialistas consultados también advirtieron que todavía es incierto hasta qué punto estas disposiciones podrían hacerse valer ante un tribunal.

¿Podían las integrantes negociar las condiciones?
The New York Times también examinó las circunstancias en que se firmaron los acuerdos.
Según la investigación, en enero de 2022 la madre de una de las integrantes solicitó modificaciones al contrato.
La respuesta atribuida a un vicepresidente de ADOR fue que, si no aceptaban las condiciones propuestas, sería preferible reconsiderar la firma del acuerdo.
Finalmente, los padres de las cinco integrantes firmaron los documentos.
El episodio fue presentado por el periódico como parte de las dificultades que enfrentaban las familias para negociar condiciones distintas de las establecidas por la empresa.
Una investigación en medio del conflicto entre NewJeans y ADOR
Los hallazgos aparecen en medio de la prolongada disputa judicial entre NewJeans y su agencia.
En noviembre de 2024, las cinco integrantes anunciaron que consideraban terminados sus contratos exclusivos, argumentando que ADOR había incumplido sus obligaciones.
La compañía rechazó esa interpretación y recurrió a los tribunales, donde obtuvo resoluciones favorables sobre la vigencia de los acuerdos y restricciones a las actividades independientes del grupo.
Posteriormente, algunas integrantes manifestaron su intención de regresar a la agencia. Sin embargo, el conflicto continuó, especialmente después de que ADOR anunciara en diciembre de 2025 la terminación del contrato de Danielle y emprendiera acciones judiciales por daños y perjuicios.
La defensa de Danielle ha cuestionado las pretensiones económicas de la empresa y las condiciones en que podría retomarse la actividad de NewJeans.
La investigación de The New York Times abre ahora una discusión que va más allá del conflicto entre el grupo y ADOR: hasta dónde pueden llegar las condiciones impuestas a artistas menores de edad y qué control deberían conservar sobre su imagen, su voz y su identidad una vez que terminan sus contratos.




